“MIRROR MIRROR ON THE WALL…”
La Obra de Arte como una fuente inagotable de Verdades
Juan Fernando Pérez H.
I
Dicotomía del “ser” de la obra de arte
La obra, como producto de la intención, es, y eso que es lo es por si sola, en si contiene las rutas y el lenguaje necesario para ser vivida; un planteamiento netamente metafísico en el que la obra es su mismo principio, desarrollo y contexto.
Por otro lado, la historia nos sitúa frente a la obra como una pieza maestra, la cual se ha valorado y en torno a la cual se ha creado todo un microcosmos (Velazquiano, en este caso en particular) constituido por lo que otros han pensado que el artista pudo ser y lo que, según sus análisis, su obra se carga en significados.
Entonces, ¿la obra es por aquello que es y suscita (Gesto)? o ¿es por aquello que se construye alrededor de esta?
II
La metafísica en la obra, el mito de “Las Meninas”
La obra “Las Meninas” de Velásquez, se ha hecho famosa a partir de supuestos, todo lo místico de “Las Meninas” ha sido construido por otros, la carga simbólica se valida debido a los hallazgos en la biblioteca del autor sobre simbología y otros temas relacionados. Pero ¿qué hubiese pasado si no se hubiese encontrado tal información? ¿No tendrían validez los códigos y lecturas que en ella hay? ¿Sería solo un retrato más? ¿Las demás obras que no demuestren tener un sustento temporal y bibliográfico no son significantes (de signo) y simbológicamente compuestas?
Es innegable su valor histórico y cultural, pero en principio ES porque ella habla un lenguaje que fue impreso por su autor al momento de su creación, (este se encuentra contenido en ella misma y parte de sus propios parámetros constructivos para dar su propia “vida”); luego sucede que la voz del artista se pierde, ya que en ese “ritual de creación”, el artista es canal (Sibila) que en trance participa en parte de este alumbramiento, pero al cual se le niegan multiplicidad de códigos y lecturas, no por fuente del azar sino del misterio metafísico que adquiere la obra.
III
La obra como una fuente inagotable de “verdades”
Cualquier intento de contar “la verdad total” de una obra es inútil, empezando por la intención del mismo artista, ya que si este intenta expresar el sentido de la obra, ya habrá partes "mutiladas" debido a que el lenguaje (cualquiera de los métodos, oral o escrito) clasifica, filtra, cierne y depura, acomoda en su orden lo que supone sentir quien la ha creado, con un valor predeterminado (el asignado a la imagen de bueno, agradable, entre otros conceptos),pero que no es mimesis del verdadero sentir del artista ya que no hay manera de cualificar y menos de cuantificar el nivel de satisfacción y el sentimiento experimentado; cualquier intento de descripción sería una simple apariencia o suposición.
“No existe, hasta la fecha, ningún tipo de impresión digital que se acerque, ni de lejos, a la monumentalidad y el misterio de Las Meninas de Velázquez. La presencia del original impacta aunque sepamos que existen, millones de reproducciones. El aura del original, retomando la errónea idea de Benjamin, no puede ser tocada por la posibilidad de una reproducción, al contrario, ver una impresión despierta la curiosidad de conocer el original”
Avelina Lesper, “La reproducción mecánica de la Irrealidad”
Cualquier acercamiento a la obra de Arte, se hace innegablemente desde una mirada construida por contextos personales y por ende únicos, aproximarme, pues, como individuo artista, no asegura una lectura total y fidedigna de la obra, a lo mejor ni siquiera parcial, sin importar cuan sumergido se encuentre uno en su historia, sus significados; lo único que hago es mirarme una y otra vez en ella, mi cristal refleja así como el supuesto espejo que Velásquez usó para crear su obra.
Juan Fernando Pérez, "Yo, Meninas" Reinterpretación de "Las Meninas" de Velásquez (2014)
Palabras claves: Historia, lenguaje, individuación, subjetividad y misticismo

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