lunes, 3 de noviembre de 2014


¿Cuál es la finalidad del Arte?
Basado en la Teoría Metafísica Aristotélica
Juan Fernando Pérez Higuita





Mucho de lo que se crea en el mundo actual está determinado por su fin propuesto de antemano, todo es proyectos, propuestas de desarrollo, búsquedas de avances (médicos, tecnológicos); los ámbitos de la sociedad humana, regidos por una lógica de la evolución que se materializan en grandes economías, mega construcciones, productos de mayor tecnología, en índices estandarizados medibles y cuantificables, los mismos que clasifican, organizan y determinan los diversos y marcados niveles sociales y mundiales (sea el ámbito que sea: economía, política, salud, educación, paz-guerra, moral, religión). 

Pero, ¿Qué pasa entonces cuando se habla de la finalidad del Arte?, ésta, como las demás “ciencias del espíritu” se rigen por otros parámetros y aunque también hace parte de la creación humana como lo anteriormente mencionado, su finalidad es sin duda alguna otro aspecto: LO INMATERIAL.

A través de su materialidad (la obra), el Arte trasgrede hasta un punto que ni el papel moneda de mayor denominación de toda la faz de la tierra es capaz de tocar, pero no sólo la toca sino que juega con ella, la estimula, la lleva de paseo y la devuelve a su casa para antes de las 10pm, pero después de esta visita, ya nada será igual, esa “doncella encerrada” aprende nuevos lenguajes, se vivifica y transforma, se deleita.

Es difícil para el hombre inmerso en la materia entender que el Arte no es al azar ni un acto innecesario, porque los parámetros lineales de evaluación y segmentación no aplica para aquello que trasciende y es complejo (lo es en la medida en que afecta los sentidos, afecta las ideas, los principios, lleva a la reflexión y se instaura de una manera tan personal y propia).

No hay manera de poner al arte a caminar en los zapatos de otros ámbitos, para mí, su causa y su fin, yacen en un llamado “ilógico”, que en tiempos de la razón como Dios todo-lo-sé-porque-todo-lo-compruebo, es un hueso difícil de roer para muchos.

Es como si el hombre tuviera algo más allá de lo que se ve, la espiritualidad se escurre en las manos de la obra de Arte y se deja tocar en la materia; lo llama y lo invita a recordar sus caminos.



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